Rutas inéditas, parajes por descubrir, fotografías para conservar. A donde podamos llegar en un coche, les invitamos a viajar. Y también, libros para leer.

Minas de plata y leyendas templarias
La escapada de hoy arranca en Jadraque, Guadalajara, y se aloja en el triángulo que en dirección norte y oeste sigue la CM.1000 hasta que se convierte en la  CM-110 y el trazo descendente que marca la CM-1006. En medio, sierras de diferentes cotas, con picos que sobrepasan los 1.800 metros de altitud. Zona de sierra, con arquitectura identificativa y más de un jirón que la historia, la mineralogía y los hombres arrancaron a algunos pueblos. En medio, también, románico rural inesperado, muy desconocido. Y en alto, leyendas templarias.

En alto, el castillo del Cid, en JadraqueJadraque, más que un castillo
Por la ruta que llevamos, de pronto se alza la mole de un castillo que parece que recién inaugurado. Es el llamado Castillo del Cid, muy en alto, observación que se anticipa para andarines escaladores.
La cuesta pone a prueba los fuelles de los pulmones.

Sobre piedra, escrito, se lee cuando se alcanzan los cimientos de la fortaleza, no antes: "O dizen Castejon el que es sobre Fenares mio Cid se echo en celada con aquellos que el trae", que es cita del Cantar (435-36).

Jadraque hay que recorrerlo a pie y ver la iglesia imponente (que guarda un cuadro de Zurbarán) y ver la casona de las Ursulinas, en la que se refugiaron en sus días Jovellanos y Francisco de Goya.

Tampoco dejen de echar un ojo a la casa de la Inquisición, en la Plaza Mayor.
Es pueblo de muy buena disposición, con el nervio central de la carretera y las ramificaciones en forma de calles..

Jadraque, castillo del CidEn guardia, desde casi siempre, la tienda en que se venden -la verdad es que sin alharacas publicitarias externas-objetos tallados en alabastro.
Un muestrario abundante tanto en formas como en tamaños, lo que quiere decir que hay precios de lo más variado.

Alabastro bien tallado
A propósito del alabastro, y ya que viajamos sin prisas, les recuerdo que muchas iglesias del Valle del Ebro tenían láminas de alabastro en lugar de cristales en sus ventanales.
Esa misma aplicación se hizo en algunas zonas de Italia.

Y si cito las iglesias del Valle del Ebro es porque la mayor extracción de alabastro se efectúa en Aragón (Quinto, Gelsa, Azaila, Albalate del Arzobispo…). En Asia, importado, se transforma en jade falso de toda falsedad. Aquí, en Jadraque, se vende, tallado, como lo que es, alabastro.

La Toba
---La Toba no es lo que fue, ¿sabe usted?

La Toba. PicotaNo lo es porque allá por los años sesenta, la juventud -y no sólo la juventud-armó sus petates y liados que los tuvo se desplazó a Guadalajara, a Madrid y también, aunque en menor cantidad, a Barcelona. Quiere decirse que, así, en muy poco tiempo, la población de La Toba envejeció estadísticamente.

Está el pueblo a  945 m sobre el nivel del mar, aunque hacia el norte hay alturas que superan los 1.000 metros, caso de Perizal o Valdearenales. Encontrarán La Toba entre los valles de los ríos Bornova y Cañamares. El Bornova, sencillo de estampa, tiene afluentes, de poca significación, pero afluentes, como resulta ser el Barranco de Valdelavid, y también recibe aguas del Barranco de Valdegrillo. Al flujo del río Cañamares contribuyen aguas del Arroyo de la Fuente del Negro y aguas del Barranco de Valcaliente.

En 1.987 se incorporó al de La Toba el vecino municipio de Alcorlo, que dejó de existir como pueblo, porque quedó bajo las aguas del pantano que hoy lleva su nombre. Que no me olvide: La Toba tiene picota. Picota, ya saben aquella columna a la que se ataba, para exponerlos a público sonrojo, a los reos de alguna gruesa fechoría. También sirvió para exponer al personal los despojos de ajusticiados.

Congostrina
Entra uno en Congostrina, pueblo pequeño, con edificios de una arquitectura digamos que rural popular, que anticipa el estilo de otros varios pueblos de la pre-sierra de Atienza. Hay casas de piedra vista, las hay encaladas ,y entre ellas, rincones sorprendentes por su trazado o por las luces que encuadran. Las leyes de la geometría de las sombras se quiebran en cualquier esquina. Congostrina está en la llamada Ruta del Cid, que es Ruta Histórica y Cultural y Turística. O sea, Ruta de muy notable valor.
La iglesia de Congostrina, la de la Virgen de la Asunción,  aunque tiene atrio porticado del siglo XVI, no puede negar su origen medieval.

Monumento al minero. HiendelaencinaHiendelaencina
Cuando a finales del siglo XIX este lugar mereció fama por la extracción de plata de sus numerosas minas, el nombre de Hiendelaencia fue casi absorbido por el de Las Minas.
Es pueblo bien asentado en un altozano que limita con varios barrancos rocosos.
La plaza principal está limpia, ordenada. Vamos, que la mima la gente del lugar. Visible, asentado sobre piedra, el monumento que Hiendelaencina levantó en honor del minero y que se inauguró el 16 de julio de 2009. Con su luz de carburo en la mano izquierda y el pico que la derecha apoya en su hombro, una figura estilizada camina junto a otra que arrastra un vagón de mineral.
Hiendelaencina también es conocida por su Pasión Viviente, fiesta que lo es de interés turístico.

La primera mina de plata descubierta se encomendó a Santa Cecilia. Luego, otras: la Cubana, la Fuerza, la Suerte, la Fortuna, mina Malhuele, mina Mala Noche, la de San Carlos, la de San Ignacio, San Guillermo, Santa Catalina, la Vascongada, la Mallorquina…

Los restos ruinosos de las minasLas crónicas citan al señor Esteban Gorriz, navarro, como descubridor del filón de Canto Blanco, que poco después empezó a explotar, allá por 1.844, la que fue la primera mina, la de Santa Cecilia, que es patrona de este pueblo. Al año siguiente, ya estaban por aquí los ingleses, atraídos por el brillo de la plata y edificaron la fábrica La Constante. Pero las extracciones decayeron casi por completo en 1.877, aunque se mantuvieron en funcionamiento hasta 1.926
Muchas minas, que fueron las más importantes en toda la historia de España. Tanta fue su importancia que el pueblo llegó a tener, dicen, más de 10.000 habitantes. No es de extrañar si se habla de que hubo hasta más de doscientos pozos abiertos.

Por aquí, por Hiendelaencina, que también se llamó de antiguo Allende la Encina, ya asoma la que más adelante será, de lleno, la arquitectura negra, definida fundamentalmente por el uso de la pizarra.

Gascueña de Bornova, un desvío
Para llegar a Gascueña hay que romper la dirección que llevamos y tomar un desvío. Allá cada cual con su decisión.
Ayuntamiento de Gascueña de BornovaAntes de entrar en Gascueña, en el recodo de unas curvas cerradas destacan unas ruinas monumentales por su tamaño. Son los restos de la Fundición La Constante, que fue un asentamiento minero muy postinero; vamos, que dicen que tuvo casino y salón de baile, que ya es decir. Y al lado, el molino de La Magdalena.
El pueblo ve pasar cerca el río Bornova, que da apellido al lugar. Próximos, hay varios arroyos, como el del Barrio, de los Cerezos, del Canalón, de Casa…

Gascueña está en alto, vigilado el día y vigilado el pueblo de cerca por la Peña de la Ventana y la Peña de los Mojoncillos. Estamos midiendo ya por encima de los 1.300 metros de altura.
Lo primero que rechina es el nombre, sin duda por asentamiento que hubo en el lugar de soldados gascones que ayudaron en la Reconquista por estas tierras.
En la plaza luce tipo el edificio del ayuntamiento. En un extremo del pueblo, la pequeña iglesia de Nuestra Señora de la Asunción conserva trazas de un románico del siglo XII con varios pórticos de entrada.
En Gascueña puede uno asomarse a parajes tan sanos y limpios y de obligadas fotografías como la Junta de los Ríos, que es donde se unen el Pelagallinas con el Bornova. O echar un ojo desde El Asomadero, vistas panorámicas, no hace falta explicación.

Villares de Jadraque
Villares se refresca con muchas chorreras y arroyos y conserva memoria, como Hiendelaencina --pero en menor cuantía--, de minas de plata. Villares no está a mano, si uno entiende por tal seguir carreteras más o menos conocidas, itinerarios más o menos trillados. No está a mano. Quizá por eso, en Villares uno se encuentra muy a gusto con lo sencillo, con lo elemental, con gente de mucho bien y saludos amplios. Con no más de lo necesario, que ya es mucho, para aquietarse por dentro.

Alto Rey
En las cimas de El Alto Rey, o Montaña Sagrada del Santo Alto Rey, revolotean esta mañana soleada y fría los aleteos blandos de la nieve caída y el eco de leyendas templarias, que se difuminan entre los 1.759 metros de la Peña de los Gavilanes, los 1.844 del vértice geodésico y los 1.858 de la ermita. A los pies de estas y de otras alturas discurren las aguas frías de los ríos Pelagallinas, Bornova y Cristóbal. La  Romería al Santo Alto Rey de la Majestad es de de Interés Turístico Provincial y se celebra el 6 de Septiembre

Primeras nieves en el Alto ReyPor las alturas hay varias antenas con repetidores de televisión, una sede militar y la ermita. La nieve ha llegado hasta la carretera y hay hielo en alguna curva umbrosa. Viniendo de Villares de Jadraque hay alguna rampa con el 12% de inclinación.
La leyenda de la ermita que se caía, se repite una y otra vez. Alude al Alto Rey, que por aquí es cita y referencia obligada. Dice que había por los contornos unos monjes que debían subir al Alto Rey frecuentemente y se cansaban de la ascensión. Entonces, para ahorrarse esfuerzos, edificaron una ermita más abajo, en zona más templada, pero resultó que todo lo que construían durante el día se derrumbaba por la noche, con lo que el cuento era el de no acabar. Consiguieron finalizar la obra y alojaron en ella las tallas religiosas que albergaba la ermita más alta. Sin embargo, todas las tallas trasladadas aparecieron de nuevo en la ermita original.

Trabajos de Bustares
Ya medimos los 1.300 metros de altitud, y estamos cerca de los 1.800 metros a que se eleva el Alto Rey. Hay cierta abundancia de robledales y chopos y algún sabinar. Huele a serranía.
Bustares casi llega a esconder una portada románica, la de la iglesia de San Lorenzo, con capiteles de representaciones vegetales y geométricas. Ni más, pero tampoco menos. En Bustares hay una casa que dicen que ocupó el Gran Maestre del Temple, cuando la Orden ejercía poder por esta zona. Una zona que conserva huella de aquellos Caballeros por Campisábalos y otros lugares y de modo singular en la ermita de

Prádena de Atienza
Este Prádena tiene cimientos en terreno con muchos relieves y accidentes y se refresca con las aguas del Bornova y también del Arroyo de Valdecanal. Desde Gascueña a Prádena hay una enrevesada carretera.
Las calles de Prádenas son pinas y estrechas, calles de defensa frente a los rigores de las invernías. Una pequeña iglesia es fruto de simiente románica, construida en pizarra. Prádena celebra fiestas cuando el tiempo, más o menos, está con seguro de sol y calores, allá por los comienzos del mes de agosto.

Aldeanueva de Atienza
Doce leguas se medían desde este lugar al partido judicial de Atienza. El Arroyo Pelagallinas riega cuanto puede. Sin duda lo hace para alejar de sí las malas lenguas, que atribuían a sus aguas los reumatismos de los habitantes. Eso dicen. Alternativamente, los vecinos disponen de una fuente estupenda.

Entrando en SemillasSemillas
Desde Semillas hasta Guadalajara se medían diez leguas. Al parecer por aquí se extrajo plomo, al margen, se entiende de productos más consumibles,  como hortalizas o frutas o legumbres y grano. Si en algún mapa encuentran como nombre el de Secarro, táchenlo. Corresponde al bautizo de la unión de los ayuntamientos de Semillas, Robredarcas y Las Cabezadas, asunto administrativo de mediados del siglo pasado.

Veguillas
Veguillas tiene al menos tres fuentes, la de las Canalejas, la del Collado y la de los Borrachos. Cerca nace el río Aliendre, que desagua poco después en el Henares. Veguillas tiene altos próximos, de buena estampa, como la Cabeza Redonda, el alto de la Atalaya o el Cabezuelo.
Me apuntan que en las faldas del Atalaya hay muchos fósiles, lo que anoto para aficionados a búsquedas varias.
Y para cazadores dejo nota de la presencia por los alrededores de corzos, conejos, perdices. Y para caminantes de paladar se dice que hay buenas setas en su tiempo, el otoño. Veguillas festeja a San Isidro en mayo y en la primera semana de agosto a San Martín.

Cogolludo
Cogolludo, ya lo ven desde la distancia, es como un capuchón y por eso se llama como se llama. El "cucullus" latino derivó en Cugullent y luego en Cogollado. Yergue el tipo sobre un cerro y el caserío se agrupa, casi, casi como formando los gajos de una piña (de una piña o "cogollo").

El Chevrolet Cruze que dicen 5 puertas se ha portado muy bien, aunque está casi sin estrenar. Su motor de 183 CV da de sí cuanto usted necesite; y más. Ya les hablaré de él otro día. Quede hoy esta invitación a una escapada de poca monta pero mucho sabor serrano.

Óscar Montero


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De Sacramenia a Miami, en Volvo XC60
Sacramenia presume de historiaEl pueblo supera el medio millar de habitantes y acoge al viajero con un par de lugares para restaurar fuerzas e incluso para pernoctar.

Fama ganada en los fogones tiene el lechazo asado, que dicen que hermana bien con los vinos de la tierra, y quedan detrás, como postre, los quesos, el yogur y la cuajada de leche de oveja.

No hace falta para probar estas viandas y líquidos esperar a las fiestas de Santiago, o de Santa Ana, o de Santa Anilla (25, 26 y 27 de julio, respectivamente). Ni al 20 de agosto, cuando se festeja a San Bernardo.

Vayan estas notas como heraldos, para que ustedes se animen a callejear Sacramenia.

El Volvo XC60 sube a las ruinas
El XC60 atraviesa con decisión la estrecha calle principal de Sacramenia. Los portales de las casas limitan casi con el propio asfalto; apenas unos centímetros de testimonial acera.

Gacia la ermita de San MIguel

El Volvo XC 60 encara la subida hacia las ruinas de la ermita de San Miguel

Uno pasa el pueblo completo y busca camino a la derecha para subir al cerro desde el que dominan las lejanías -y quizá les envíen sus lamentos-las ruinas románicas que se atisbaban cuando uno venía de camino. Hablo de las ruinas de la ermita románica de San Miguel.

Sube la cuesta terrera, pina y poco polvorienta y tiene luego un ramal, más pino y más polvoriento que permite llegar a lo que queda del edificio. Es tramo como de quinientos metros que asusta a muchos viajeros, que deciden dejar su vehículo y caminar. El XC60, con la altura al suelo de su carrocería y unos ángulos de ataque y salida más que generosos, no se arredra.

Ruinas de la ermita de San MIguelAdvierto que a esta cima se llega con cualquier automóvil de serie, por más turismo que se llame. Asunto diferente es que a conductor y/o pasajeros les entre cierto canguelo al ver la estrechez del camino y las caídas a plomo que lleva a cada lado.
Llegar caminando es buena alternativa, que las piernas han de ser usadas para desplazarse, no suceda que se anquilosen con tanto asiento mullido y tanta motorización.

Pastos reales, de regalo
Las pasó mal Sacramenia allá por el año 983, cuando el impetuoso Almanzor anduvo guerreando por estos pagos.

La compensación, que Alfonso VII, en el año de 1.147, dio permiso a los monjes de Sacramenia para que sus rebaños pudiesen pastar en los montes, pinares, prados, y enebrales de realengo ("que los ganados de dicho monasterio que pastan portodos nuestros reinos, salvos e seguros") Y de regalo, además, cedió a dichos monjes las sernas en Aldea Falcón (despoblado hoy), en Fuentidueña y en Río Milanos.

De cuando en cuando, abro un poco la ventanilla del Volvo XC60. Su aislamiento acústico, perfecto, parece que me aleja del frío exterior; incluso en ocasiones tengo la sensación de que me impide insertarme en el paisaje. Con la ventanilla entreabierta he supuesto que oía el sonido de las aguas del Duratón, al salir de fuentidueña, bajo el puente que levantaron los romanos.

Canecillos del románico de la zonaDe Sacramenia, a Miami
En un paraje próximo llamado Coto de San Bernardo alzó sus muros y estampa el monasterio de Santa María la Real, abadía cisterciense erigida entre los siglos XII y XIII, fundación de Alfonso VII, a la que vinieron los monjes desde Francia.
Fue abadía viva que pasó los rigores de un incendio en 1.647, pero no soportó los de la Desamortización que firmó Mendizábal (1.835).

Los propietarios particulares vendieron el refectorio, la sala capitular y el claustro al empresario norteamericano William Randolph Hearst.
Se despedazó cada conjunto, piedra a piedra viajó a Miami, donde "adorna" un local de bodas, banquetes y bautizos.

Pues el mismo itinerario que muchas piedras negociadas en Fuentidueña; de la historia a América.

Queda uno tan entristecido que renuncia a describir estilo, la planta, los cinco ábsides, las bóvedas, los arcos y los capiteles. Con sus hamburguesas les aproveche.

OndulacionesEpístola de Fuentidueña
Sacramenia es uno de los 21 pueblos que formaron la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. Los otros 20 son: Fuentidueña, Calabazas, Fuentesauco de Fuentidueña, Membribre, Aldeasoña, Los Valles, San Miguel de Bernuy, Castro de Fuentidueña, Cobos de Fuentidueña, Cozuelos de Fuentidueña, Fuente el Olmo, Fuentepiñel, Fuentesoto, Pecharromán, Torreadrada, Torrecilla del Pinar, Tejares, Valtiendas, Vegafría, El Vivar de Fuentidueña y Sacramenia. Todos se relacionan  en la llamada Epístola de Fuentidueña, que se escribió así:

El Vivar y Sacramenia
Lagunilla para peces,
Aldeasoña para salvias.
Membibre para molinos,
Calle principal de SacrameniaVegrafia vega llana.
Cozuelos los seroneros,
Fuentesaúco en hoyada.
Calabazas los luceros
de coger trigo y cebada.
Fuentepiñel para barros,
Torrecilla para tabla.
Fuente el Olmo para prados,
San Miguel no vale nada.
En Cobos los comalios
porque están cerca del río.
Carrascal no entra en comarca.
En los Castros los cabrones
y en Torreadrada las cabras.
Fuentesoto, fuente clara,
donde se mea la zorra
cuando le viene en gana.
Valtiendas para que lo entiendas,
los tiradores de barra,
que tiran con una escoba
por no poder con la barra.
Con los Valles y Santa Cruz
pater noster amén Jesús.
(Anónimo)

Iglesia, de base románica, de PecharrománAl ir o al regresar de Sacramenia, paga con creces el desvío la arquitectura de la iglesia románica de Santa Maria de Cárdaba, que linda con el mismísimo asfalto (los separa un canalón) y se adentra en propiedad particular, iglesia que fue del monasterio de la misma advocación.

Y, por saludar otra vez al río Duratón, acercarse a Laguna de Contreras, lugar humilde y arbolado, en donde entre verdes, ocres y amarillos colores la tarde comienza a despedirse amortiguando la luz con claroscuros de acuarela.

De las tres arcadas de la espadaña de la iglesia parroquial, dos albergan campanas y una tiene el ojo vacío.
No falta el nido de cigüeña.

Recuerdo de Camilo José Cela
Dice una leyenda del lugar que hay una campana en la iglesia de Santa Marina que tenía la  virtud de espantar con su tañido los nublados y sabía convertir los granizos en agua.

De esa leyenda nació la costumbre, tradición diríamos, de hacer que los vecinos se esforzasen en alborotar esa campana cuando la tormenta se venía encima para descargar su furia.

Iglesia de Santa María de CárdabaNo recogió ni la leyenda ni esa costumbre en su paso por Sacramenia Camilo José Cela, que aquí, en cambio, y lo dejó escrito "almorzó unas copejas de aguardiente y un pan que le dieron por sujetar a una yegua asustada".

Uno, que tuvo ocasión de viajar algunos tramos de caminos alcarreños con Cela, mucho después de su Viaje a la Alcarria, echa de menos el buen porte de su aautoridad en estos temas para que le confirme si "emborrillar" equivale a empedrar con cantos rodados; si un pequeño chubasco se puede llamar "aguarradita"; o si la "obrada" segoviana es medida agraria que tiene treinta y nueve áreas y media, medidas diferentes a las obradas vallisoletana y a la palentina.

A uno le entusiasma descubrir palabras, palabras alejadas de la tecnología del automóvil; que no todo son pistones y bielas y electrónica.

Así volvió uno a ver Sacramenia, que tiene un camino para cada viento que sople…

Óscar Montero


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