Para saber más y entender mejor la tecnología de nuestro automóvil, trataremos de difundir los aspectos técnicos, no de formar mecánicos.

BMW: las luces autoadaptables, casi infalibles
Hablemos del sistema en su BMW.

El control de las luces auto adaptables en curvas recibe señales del sensor de ángulo de dirección y del sensor de guiñada, que informan de la velocidad a que rueda. En caso de que, conduciendo de noche en zona de curvas, el coche derrape (supongamos que el ESP no funciona) y en consecuencia se desvíe de la trayectoria, entonces el movimiento de los faros auto adaptables en curva se desconecta.

La razón es sencilla: al derrapar, el sistema ve alterada la información de forma para él incomprensible, pues no es el eje delantero (ni el sensor de guiñada) el que hace girar el coche con la dirección, sino que el giro se produce a causa del desplazamiento del eje posterior.
Ante tan anómala situación, los faros vuelven a la "posición de línea recta", ya no se giran en las curvas (porque no se fían de las señales sucesivas al derrapaje, aunque sean correctas). Pero las luces siguen encendidas.
El sistema desconfía, pero no le deja a oscuras.

Luces autoadaptables de BMWSuponga que algo falla en el conjunto del sistema.

Para evitar molestias a quienes circulan en sentido contrario, automáticamente se desconecta el movimiento de basculado, que es el de corrección automática de altura.

Si los motores funcionan correctamente, los faros se sitúan en "posición línea recta" y ya no bascularán en curva.

Todavía puede ocurrir algo peor: Si uno de los faros (que ya sería mala suerte) no puede alcanzar la posición de marcha en línea recta, se mueve hacia abajo, para no deslumbrar.

Suponga ya, por no dejar ningún lugar al optimismo, que ese faro ni siquiera puede girarse hacia abajo. Entonces se desconecta la luz bi-xenón de ese faro y en su lugar se conectan los faros para niebla. Pero durante la marcha nunca se desconecta la luz de cruce.

Jorge Millana


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Ayuda a la gestión de la trayectoria
Cuando usted lo tenga instalado en un próximo coche que disfrutará dentro de unos años, ya no podrá decir que viaja sin rumbo; porque el SAGE, (Sistema de Ayuda a la Gestión de Trayectoria) tiene por finalidad que el conductor mantenga el rumbo del coche.

¿Cómo? Empleando una microcámara, que va instalada en la parte delantera, frontal, del vehículo.

Esta microcámara va filmando la calzada. Además, hay, pareja a la pequeña cámara de vídeo, un sistema que trata la imagen, y analiza la posición del coche en función de cómo y por dónde va la carretera. Es decir, que si usted se acerca demasiado a la raya blanca de la derecha y empieza a ponerse en la situación peligrosa de salirse del asfalto, hay una especie de "supervisor", que no se ve, pero, que, atento, establece qué correcciones son las procedentes para que el coche siga por donde debe ir, y decide restablecer la buena trayectoria, entre las dos rayas blancas que delimitan su carril.

Tecla de activación de aviso involuntario de cambio de carrilParte de esta función la ofrece el sistema ALFIL de Citroen y de otros fabricantes, aunque se limitan a advertir del cambio de trayectoria (se supone que involuntario) si usted franquea la raya que delimita de otros el carril por el que circula sin haber activado el intermitente correspondiente.

¿Cómo avisa al conductor este sistema? Unos captadores bajo el paragolpes delantero informan de la trayectoria del vehículo a un motor eléctrico, situado sobre la columna de dirección, que, si es procedente (porque le vehículo pierde o altera su trayectoria indebidamente) produce vibraciones en el volante para que el conductor se alerte; pero al mismo tiempo, por si acaso, produce un pequeño movimiento en el volante (en el caso de Citroen en la banqueta del asiento) indicando al conductor hacia qué lado debe efectuar la corrección de la dirección.

De modo que, si bien se mira, el sistema da por bueno que el conductor o es un torpe cien por ciento, o bien da por sentado que ese conductor va atento a cualquier asunto menos al de la conducción, o bien que es tan incívico que no tiene la deferencia de señalar a los demás sus intenciones respecto de la trayectoria que desea seguir.

Jorge Millana


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